La frase hecha No traure’s la mà del carabassí ya existía antes de que Alcoy comenzase a padecer el Gobierno de Antonio Francés, aunque pueda parecer que fue creada a su medida. Esta expresión hace referencia a la incapacidad para sacar provecho a los proyectos, de dar vueltas y vueltas sin aclarar nada. Si hubiera que ilustrar esta frase en el diccionario, sin duda habría que poner la foto del alcalde.

Sirvan de ejemplo las obras de recuperación de las antiguas fábricas de El Molinar, anunciadas a bombo y platillo, como siempre, en 2018 y que deberían haber acabado en junio de 2019. Hasta cuatro prórrogas concedió la Generalitat para que Alcoy no perdiese las ayudas. Pero… “que si quieres arroz catalina”, hoy en día tenemos un litigio con la empresa adjudicataria, la ciudad ha perdido los 500.000 euros de subvención y nuestro pasado industrial está en ruinas como puede acabar nuestro futuro de seguir en estas manos.

No queda ahí esta poca consistencia del Gobierno socialista local. Un año antes, en 2017, publicitaron el gasto de trece millones y medio mediante el programa Edificant, un gran plan de construcción de colegios. Cuatro años de retrasos y paralizaciones nos muestran un gasto real que a duras penas llega al 5,8 % de aquella cifra. Ni decir tiene que los responsables de semejante falta de diligencia han considerado innecesario aclarar todo este descontrol a los alcoyanos.

Algún malpensado podría creer que Antonio Francés no presiona a la Generalitat para que apruebe el Plan General Estructural por no incomodar a sus compañeros de Valencia, pero la realidad es que piensa que, como ellos son incapaces de avanzar en los proyectos, a los demás les debe pasar lo mismo y no exige la validación de un plan aprobado en el Ayuntamiento de Alcoy en mayo de 2019. Un plan que, aunque genera poco suelo industrial, menos es nada y su visado nos es necesario puesto que los tiempos no están como para seguir dejando escapar industrias.

Esperemos que la manzana de Rodes no sea el mayor ejemplo para esta expresión valenciana, cuyo equivalente en la lengua de Cervantes sería la de marear la perdiz, hacer perder el tiempo intencionadamente con la intención de retrasar la resolución de un problema. Que no sea ese tipo de idea a la que se le da mil vueltas y no se le saca el provecho deseado. Los antecedentes asustan.

Hubo una primera idea, una segunda, buscando un modelo a imitar se viajó a Suecia, se anunció que allí se instalaría un instituto tecnológico de cosmética… Recientemente en comisión informativa y sotto voce el señor alcalde reconoció que no se ubicaría en ese lugar. A no pocas asociaciones se les ha asegurado su cabida en la antigua metalúrgica, se prometieron 600 puestos de trabajo…

¿Será este, otro proyecto sin acabar? Con la manzana de Rodes, ¿traurem la mà del carabassí algún día?

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