Falta de limpieza y seguridad, okupas, obras prometidas y no ejecutadas, falta de información y mucho más, pero llega el “Gran Hermano” en medio de la bandeja

El jueves se descubrió la incógnita que rodeaba a la casita plantificada en la plaza de España. La presentación, a la que acudieron todos los medios, los componentes de la Mesa del Centro y algún curioso, ha suscitado entre la población muchas dudas acerca de si esta campaña publicitaria, a modo de reality show, reportará o no beneficios al barrio del Centro histórico.

La Mesa del Centro está constituida por personas involucradas con el Centro histórico de Alcoy, representantes de entidades comerciales, vecinales, universidad y partidos políticos. Se trata de un foro de debate al que llegan los asuntos ya mascados por el Gobierno socialista, sin que quepa alternativa por parte del resto de asistentes.

La campaña publicitaria que se ha presentado para atraer vecinos al centro Viure al Centre ha sido elaborada por unos excelentes publicitarios y, sin duda, va a llamar la atención. Pero los vecinos del Centro nos preguntamos si realmente es una de las actuaciones prioritarias a realizar en nuestro barrio.

Vamos a ponernos en la piel de la joven pareja que gane el premio: un año de alquiler en el piso piloto de una finca que se construirá en la plaza de la Creu Roja. ¿Cuándo? No se sabe. Un año, dos años, tres… evidentemente cuando la promotora lo vea oportuno, que el horno no está para bollos y menos en la construcción.

Ahora vamos a suponer que esa pareja ya está disfrutando de su premio y que vive en la plaza de la Creu Roja. Dos calles más abajo hay una finca ocupada porque el único anciano que vivía allí ya no está. La finca se ha quedado vacía y los herederos no pueden hacerse cargo por las numerosas deficiencias de habitabilidad que presenta. Una finca que, por otra parte, no interesa a ninguna promotora, puesto que con el tamaño del solar no se puede construir ninguna vivienda que cumpla la normativa vigente.

A media tarde los que ocupan la vivienda cercana, junto a algunos colegas más de la calle de San Juan o Casablanca, se reúnen en las escaleras de la iglesia de San Mateo. Pasan las horas y, litrona en mano, se producen discusiones entre ellos que aumentan en volumen y agresividad. En definitiva, situaciones molestas e indeseables.

Seguramente la pareja premiada, después de una noche en la que se han despertado varias veces por las algarabías en la calle y finalmente por las sirenas de la policía, van a plantearse muy seriamente la situación.

A estas molestias se añaden el lamentable estado de aceras y la calzada, resbaladizas, con sol y con lluvia, la falta de accesibilidad, la carencia de aparcamiento y la triste imagen que proporcionan los locales comerciales con la persiana bajada. Esta es, hoy por hoy, la realidad del Centro histórico, no un barrio perfecto de casitas de colores.

En definitiva, este no es el camino, como recientemente han advertido los vecinos de la calle Casablanca. El Gobierno local debería empezar por asumir la realidad, no construir una paralela a base de decorados. Ha de ponerse manos a la obra y aportar lo que de verdad necesita el barrio: nada más y nada menos que sensación de seguridad y un buen entorno urbanístico, algo que hoy en día no existe y que los vecinos anhelan.

Y por último, pero no menos importante, debe promover una Mesa del Centro donde se envíen las propuestas con anterioridad, donde se busque de verdad el consenso y la aportación de todas las partes. Colaboración y trabajo, en definitiva, sin posiciones ni intereses partidistas. Esa es la única manera de contribuir a mejorar la situación del Centro y que Alcoy se merece.

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