No son buenas señales las que llegan desde el Ayuntamiento de Alcoy en cuanto a transparencia y fluidez de información. El Gobierno local peca de secretismo y ocultación de datos públicos, como demuestra el hecho de que el Síndic de Greuges haya admitido una nueva denuncia realizada por el Partido Popular, principal víctima de la opacidad del equipo que dirige Antonio Francés.

El defensor del pueblo valenciano ha atendido la segunda queja del PP en torno a las limitaciones que padecen los concejales de la oposición a la hora de acceder al registro municipal, es decir, a las anotaciones de todos los documentos que a diario entran y salen del Ayuntamiento. El acceso a esta información es fundamental para controlar la gestión municipal.

El Síndic vuelve ahora a requerir al Gobierno de Alcoy que explique los motivos por los que no permite el acceso directo al registro a los concejales de la oposición. Ante la primera queja del PP, el PSOE se parapetó tras la protección de datos. Ese argumento no convenció al Síndic, que vio cómo el Ayuntamiento desatendía sus recomendaciones.

Ocultar los documentos, como intenta el Gobierno de Antonio Francés, no solo revela tintes dictatoriales y sectarios, sino que pone de manifiesto el temor a que la oposición pueda ejercer su derecho a acceder a la información y desarrollar su función fiscalizadora. Francés debe explicar cual es el temor que le mueve a practicar este antidemocrático ejercicio de secretismo y falta de transparencia. O, por el contrario, demostrar, permitiendo el libre acceso al registro, que no tiene nada que esconder.

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